| | Gammagrafía Ósea
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 | ¿Qué es la gammagrafía ósea? |
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La gammagrafía ósea es una prueba de medicina nuclear gracias a la cual se detecta el aumento o disminución del metabolismo óseo. Esto se logra conociendo la cantidad de isótopo radioactivo que se acumula en los huesos del cuerpo.
Es una prueba que se realiza para identificar problemas relacionados con los huesos: tumores, metástasis, infecciones o fracturas. También puede denominarse gammagrafía del hueso. |
 | ¿En qué consiste la gammagrafía ósea? |
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El especialista inyecta en una vena periférica un trazador radioactivo (radionúclido), el cual emite radiación gamma. Esta radiación disminuye con el paso del tiempo, pero inicialmente se deposita en los huesos del cuerpo y es detectada por una gamma-cámara. El rastreo se realiza aproximadamente después de dos o tres horas de realizada la inyección (tiempo que el indicador necesita para depositarse en los huesos). La cámara, que detecta la radiación emitida por el trazador, recoge toda la información y la envía a un ordenador que procesa los datos y crea una imagen.
En esta imagen aparecen tres tipos de zonas diferentes: una gris, otra de color oscuro y una última de color claro o blanco. Las zonas grises son aquellas en las que la distribución del indicador es normal, son de color uniforme. Las zonas de color más oscuro son los denominados "puntos calientes" y en ellas se presenta un incremento de la captación ósea del indicador radioactivo. Finalmente, las áreas con menos absorción del indicador radioactivo o "puntos fríos" son las que aparecen en tonos claros o blanco.
Esta parte del examen dura aproximadamente una hora y, normalmente, se le pide al paciente que cambie su posición varias veces. |
 | ¿Qué preparación necesito antes del examen? ¿Es necesario algún tiempo de recuperación después de la prueba? |
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Al paciente se le pedirá que se quite todas las joyas o cualquier objeto de metal que lleve puesto, y se le proporcionará una bata que llevará durante todo el procedimiento. Después de realizar la gammagrafía no se requiere ningún tiempo de recuperación. Es probable que se recomiende beber una buena cantidad de líquidos y orinar frecuentemente para ayudar a eliminar el material radiactivo del organismo. No obstante, como en todas las pruebas en las que se emplea material radioactivo, el médico pide estos análisis sólo cuando son necesarios. Es decir, no suelen ser, al contrario que los análisis de sangre, pruebas que se realicen de manera rutinaria.
De cualquier modo, sobra decir que este tipo de prueba cumple con todos los requisitos legales y sanitarios exigibles, por lo que, su realización no conlleva ningún riesgo serio para la salud. |
 | ¿Qué se siente el paciente durante el examen? |
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Cuando se inyecta el indicador radioactivo, se siente un pequeño dolor originado por el pinchazo de la aguja. Sin embargo, el paciente no experimentará dolor alguno durante el examen. Permanecerá quieto durante todo el procedimiento y cambiará de posición cuando así se lo indique el técnico. |
 | ¿Qué enfermedades se pueden diagnosticar gracias a este examen? |
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La detección de zonas de metabolismo óseo anormal es fundamental para determinar si el paciente tiene tumores, fracturas, infecciones (osteomelitis) o trastornos metabólicos subyacentes asociados. |
 | ¿Qué interpretación puede darse a los resultados? |
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El resultado óptimo de este examen es observar una captación normal del indicador radioactivo (radionúclidos) manifestada por el color gris y uniforme en los huesos. Por tanto, no se observarán zonas con mayor o menor absorción del trazador distribuidas de forma asimétrica.
Cuando, por el contrario, se detectan zonas con asimetrías en la distribución de este radionúclido, se pueden identificar las siguientes anomalías: -
- Tumores que se han diseminado de otras partes del cuerpo al hueso (enfermedad metastásica)
- Tumores óseos primarios
- Fracturas
- Infecciones óseas (osteomelitis)
- Enfermedades degenerativas de los huesos (artritis, por ejemplo)
- Raquitismo
- Displasia fibrosa
- Enfermedad de Paget
- Necrosis avascular
- Cambios de radiación
La gammagrafía ósea siempre se contrastará con otros estudios radiológicos además de la información clínica del paciente. Los resultados anormales hallados en esta prueba deberán discutirse con el especialista.
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 | ¿Qué consideraciones especiales hay que tener en cuenta? |
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Cuando la gammagrafía ósea se efectúa para evaluar una posible factura o infección, las imágenes deberán tomarse poco después de la inyección con el indicador radioactivo, más otras imágenes tomadas a las dos o tres horas posteriores a la inyección. A este proceso se le denomina gammagrafía ósea en tres fases.
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 | ¿En qué se parece este procedimiento a la gammagrafía renal? |
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La gammagrafía renal es también un procedimiento de medicina nuclear en el que se emplean pequeñas cantidades de materiales radioactivos, pero en este caso para evaluar la función de los riñones.
Este examen determina el tamaño, posición, forma y función de los riñones. Es particularmente útil cuando la persona tiene una sensibilidad comprobada al medio de contraste utilizado en algunas pruebas u otros procedimientos con rayos X o cuando tiene una disminución en la función renal. Este examen se emplea comúnmente después de un transplante renal para evaluar la función del riñón y buscar signos de rechazo del trasplante De igual manera, una gammagrafía renal se puede utilizar para evaluar la función renal en personas con hipertensión.
El análisis de las imágenes producidas proporcionará información detallada acerca de funciones renales particulares como la velocidad y capacidad de filtración, que refleja la cantidad de sangre que el riñón filtra.
Dentro de las ventajas de este examen se cuentan la capacidad para determinar la función renal sin exposición a medios de contraste y la capacidad para obtener información cuantitativa que podría no ser obtenida por medio de otros procedimientos.
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